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Con la lactancia materna tu hijo obtiene una cantidad de nutrientes que contribuyen a su desarrollo y crecimiento, pero también recibe bacterias acompañadas de azúcares específicas que le ayudan a desarrollar microrganismos intestinales. Los niños que son formulados con antibióticos durante la lactancia materna o poco después de ella, son más propensos a desarrollar obesidad y adquirir infecciones.

Durante sus primeros años de vida los niños reciben a través de la leche materna aportes nutricionales que contribuyen a su crecimiento y desarrollo, permitiéndoles generar un esquema fuerte de inmunización.

Las bacterias saludables forman parte de los componentes que transmites a tu hijo durante la lactancia, tienen como función formar microrganismos intestinales en los bebés para fortalecer su sistema inmunológico, creando defensas contra las enfermedades e infecciones.

El uso de antibióticos para el bebé durante la etapa de la lactancia disminuye los beneficios que le puede ofrecer la leche materna, convirtiéndose en una barrera para el desarrollo efectivo del metabolismo y del sistema inmunológico, trayéndole además complicaciones para toda su vida. El suministro de antibióticos o cualquier otro medicamento debe ser únicamente bajo formulación médica.