El VIH/SIDA es un problema de salud pública mundial que no tiene cura y ha cobrado la vida de millones de personas en todo el mundo. Adoptar hábitos de prevención es la mejor manera de reducir el riesgo de contagio y tener una vida sana.

El Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) infecta las células del sistema inmune del cuerpo, haciéndolo más susceptible a adquirir infecciones y enfermedades.

El VIH va deteriorando el sistema inmunitario hasta volverlo inmunodeficiente, es decir que no puede cumplir la función de combatir los agentes que atacan el cuerpo. El virus permanece en el organismo por el resto de la vida de quien lo contrae hasta causar el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), etapa en la que se presentan infecciones graves y cáncer.

El virus se transmite de una persona a otra al hacer contacto con fluidos corporales como la sangre, el semen, el flujo vaginal y la leche materna; y ocurre al tener relaciones sexuales sin protección con alguien infectado, por medio de sangre contaminada, al compartir jeringas o de madre a hijo durante el embarazo, el parto o el amamantamiento.

Después de la infección con el virus, esta entra en una etapa asintomática que puede durar varios años, durante los cuales la persona puede transmitir el virus sin saberlo. Por eso es importante prevenir el contagio con hábitos como:

  • Evitar el contacto con sangre de otra persona.
  • Abstenerse de tener relaciones sexuales o utilizar correctamente condones de látex siempre que ocurran.
  • Hacerse pruebas de detección periódicamente.
  • No utilizar drogas ilícitas, ni compartir agujas o jeringas.
  • Realizarse la circuncisión masculina reduce en un 60 % el riesgo de contagio en los hombres.
  • Buscar atención médica inmediata si se cree que ha estado expuesto al VIH para combatirlo con medicamentos antivirales.
  • Si tiene diagnóstico de VIH positivo, no donar sangre, órganos ni semen.
  • Si es VIH positivo y queda embarazada, consultar con el médico para identificar los riesgos para el bebé y recibir el tratamiento adecuado. Además no se debe amamantar al bebé.

Hay que tener en cuenta que no en todas las personas se manifiesta la enfermedad de la misma manera. Por lo tanto, unas personas puede que no presenten síntomas iniciales al infectarse con el virus, mientras que otras experimentan síntomas que no son específicos, sino que son comunes a muchas enfermedades como son: síntomas pseudogripales con fiebre, erupción cutánea, inflamación de los ganglios linfáticos e irritación de garganta.

Algunas personas permanecen años sin síntomas desde el contacto con el virus hasta que desarrollan el sida. En todo este tiempo, su sistema inmunitario se va debilitando por la actuación del virus, de manera que, a medida que va disminuyendo el recuento de células CD4, aumenta la posibilidad de que se vean afectados por ciertas enfermedades:

De no recibir tratamiento, casi todas las personas infectadas con el VIH contraerán el SIDA. Algunas personas desarrollan SIDA en un período de pocos años después de la infección. Otras permanecen completamente saludables después de 10 o incluso 20 años.

El sistema inmunitario de una persona con SIDA ha sido dañado por el VIH. Estas personas un riesgo muy alto de contraer infecciones que son infrecuentes en personas con un sistema inmunitario saludable. Estas infecciones se denominan oportunistas. Pueden ser causadas por bacterias, virus, hongos o protozoos y pueden afectar cualquier parte del cuerpo. Las personas con SIDA también tienen un riesgo más alto de padecer ciertos tipos de cáncer, especialmente linfomas y un tipo de cáncer de piel llamado sarcoma de Kaposi.

Los síntomas dependen del tipo de infección particular y de la parte del cuerpo que esté infectada. Las infecciones pulmonares son comunes en casos de SIDA y normalmente causan tos, fiebre, y dificultad para respirar. Las infecciones intestinales también son comunes y pueden causar diarrea, dolor abdominal, vómito, o problemas para tragar. La pérdida de peso, fiebre, transpiraciones, erupciones, y ganglios inflamados son comunes en personas con infecciones de VIH y SIDA.

El virus NO se transmite por:

  • Contacto casual, como un abrazo.
  • Mosquitos.
  • Participación en deportes.
  • Tocar cosas que hayan sido tocadas con anterioridad por una persona infectada con el virus.

Las personas con mayor riesgo de contraer el VIH incluyen:

  • Drogadictos que se inyectan drogas y luego comparten agujas.
  • Bebés nacidos de madres con VIH que no recibieron tratamiento contra el virus durante el embarazo.
  • Personas involucradas en relaciones sexuales sin protección, especialmente con individuos que tengan otros comportamientos de alto riesgo, que sean VIH positivos o que tengan SIDA.
  • Personas que recibieron transfusiones de sangre o hemoderivados entre 1977 y 1985, antes de que las pruebas de detección para el virus se volvieran una práctica habitual.
  • Los compañeros sexuales de personas que participan en actividades de alto riesgo (como el uso de drogas inyectables o el sexo anal).